miércoles, 9 de julio de 2008

El bloque de enfrente


Las luces intermitentes del bloque de enfrente me volverán loca.
Se enciende la del segundo, se apaga la del cuarto, luego se apaga la del segundo y se enciende la del primero. Es un no parar.

Pero señores, yo tengo una sublime distracción, sí:
Adoro imaginar vecinos extraordinarios, con vidas extraordinarias, conviviendo en un bloque de pisos ordinario, con ladrillos marrones, y persianas blancas, como todos.
Me gusta imaginar vecinos superhéroes, que guardan sus uniformes para salvar el mundo en su amario cuando llegan a casa después de luchar con el malvado de turno, o extraterrestres que han venido a inspeccionar el terreno y por las noches se quitan la máscara, como en el anuncio y tienen tres ojos, o cinco brazos, o puede que monstruos y salen solo de noche a las casas de los niños para asutarles, quizás sea el Coco, o puede que mi vecino sea Mariñas... no, no, definitivamente el bloque de enfrente no es el "bloque del terror".

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